El bótox, también conocido como toxina botulínica, es una proteína utilizada en la medicina estética para paralizar los músculos faciales y reducir las líneas de expresión. Se ha convertido en el tratamiento de rejuvenecimiento número uno en el mundo por sus características mínimamente invasivas y su resultado muy natural.
Hasta la fecha, el mayor uso es con fines estéticos, resulta ser un excelente anti-envejecimiento que permite eliminar los signos del envejecimiento y garantizar un resultado muy natural.
Se inyecta normalmente en los músculos del tercio superior de la cara, es decir, puede corregir los siguientes tipos de arrugas:
– Arrugas frontales (líneas de expresión de la frente)
– Arrugas periorbitarias llamadas comúnmente “patas de gallo”
– Arrugas del entrecejo
Las inyecciones previenen y disminuyen las arrugas marcas de expresión en la cara ya que ayudan a bloquear las señales nerviosas que hacen que los músculos se contraigan.
Existen dos tipos de arrugas:
Dinámicas: Son las arrugas de expresión que se ven cuando realizamos un movimiento facial
Estáticas: Con el paso del tiempo las arrugas dinámicas se vuelven estáticas, es decir, se pueden apreciar en el rostro sin necesidad de realizar un movimiento facial.
Se debe valorar el rostro y las gesticulaciones y las líneas de expresión para acordar con el paciente qué arrugas y líneas de expresión se pueden atenuar o paralizar completamente para que el resultado final sea satisfactorio.
Tratamiento:
La toxina botulínica es una sustancia producida por una bacteria, el Clostridium Botulinum. El que se usa con fines estéticos se llama Tipo A y se purifica cuidadosamente en el proceso de producción del producto, lo que lo hace absolutamente inocuo para la salud. El tratamiento lo realiza un médico que se especializa en medicina estética, es un tratamiento ambulatorio rápido ya que se realiza en unos 30 minutos.
El procedimiento no es doloroso pero antes, si es necesario, el médico puede decidir aplicar un producto anestésico tópico, crioterapia o frío local para que el paciente no sienta las molestias de los pinchazos. Posteriormente, con agujas muy finas para inyecciones intramusculares (30G), se inyectará botulinum en las áreas a tratar, previamente identificadas por el médico.
Después del procedimiento, solo se deberán seguir estas sencillas recomendaciones:
– No duermas hasta que hayan pasado 3 horas de la realización del tratamiento
– Evita la exposición a la luz solar o los rayos UVA
– Evita masajear energéticamente el área tratada durante, al menos, 48 horas, para evitar la migración de toxinas en otras zonas.
– Para actuar correctamente, la toxina necesita de 3 a 4 días, por lo que es normal no notar ninguna diferencia al final del tratamiento.

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